La etapa de hoy fue preciosa. Nada más empezar, una subida de 5 km hasta la Cruz de Ferro para poco después alcanzar los 1.500 m, la cota más alta de todo el camino Francés.
Tras esto, unos 10 km cuesta abajo por caminos de piedras empinados. Pero con vistas, lugares y pueblos increíbles.
Cuando todo ese descenso finaliza, llego a un lugar del que me habían hablado en "La casa de los dioses". Un italiano me dijo: "todo ese descenso, tiene su recompensa".
Este pueblo llamado Molinaseca, cuenta con un río en el que uno puede bañarse y relajarse en un cesped cercano. Como hoy ha sido el último día, decidí pasar un par de horas allí disfrutando del lugar.
Y tras sólo 6 km en llano, vuelvo a Ponferrada, el lugar donde todo empezó.
Hace diez años llegaba a este albergue con un amigo, un chico que no sabía lo que estaba apunto de ocurrir. Era el comienzo de una historia de amor hacia esta forma de viajar, de relacionarse y de vivir que tiene este viaje. Una historia que llega hasta hoy y que cumple su quinto camino.
Ha sido una sensación inmensa volver aquí y me he emocionado igual que si hubiera llegado a Santiago.
Luego, publicaré el resumen del viaje.
Felicitaciones!!!!
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