Creo que no hay mejor manera de empezar esta entrada, que mostrando esta foto.
Sí, hoy llegué a León a media mañana. Aunque no finalicé ahí la etapa, la recorrí tranquilo y fui a los lugares que más suelen gustarme. Entre ellos, la despensa de Lorenzo para comprar cecina.
Tras recorrer un poco el centro, retomé el camino hasta llegar a la iglesia de San Marcos. Dónde se encuentra un monumento precioso a los peregrinos.
A sus pies, una placa que marca el desvío al camino del Salvador. Justo donde me encontraba un año atrás.
Los 12 kilómetros restantes distaron mucho en belleza con la ciudad en sí. Pero el albergue en el que estoy (que también tiene piscina, aunque pequeña), es un pequeño oasis en este mar de asfalto y caminos de tierra.
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