Hoy se ha acabado el camino Vadiniense y empiezo la parte del Francés.
Aproveché que pude descansar bien para levantarme temprano e intentar ahorrarme horas de calor si la etapa se alargaba.
La verdad es que los primeros kilómetros dejaron bonitas estampas de campos de trigo y girasoles.
La etapa original, va hasta Mansilla de las Mulas. Pero hay una variante que baja en diagonal hasta el pueblo en el que estoy. Esta variante, alargó la etapa de hoy unos 2 km, pero hace que te ahorres unos 6 km de la siguiente.
Otro motivo por el que la elegí, es que se llama ruta de los monasterios. Por lo que resultaba más interesante y entretenida.
Sin embargo, los últimos 10 km transcurren por largos caminos bajo el sol.
Tras esto, te encuentras con la última indicación del Vadiniense, para cruzarte con el Francés.
Tengo que decir, que he renegado durante mucho tiempo del camino Francés por lo masificado que está. De ahí que empezara a hacer caminos más solitarios. Pero hay que reconocer, que ofrece cosas que otros caminos no (precisamente por esa masificación).
Hablo, por ejemplo, de una red de albergues mucho mayor. Lo que te permite ir cambiando la planificación de etapas sobre la marcha según cómo te veas físicamente.
O, por poner otro ejemplo, lo que me he encontrado hoy...
No, no es la foto de ayer. Es un albergue con piscina por 5€.
Toca volver a cambiar el chip y disfrutar de lo que me ofrece otro tipo de camino. Que, tras todo lo que he pasado, es de agradecer.
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