Salir de Ourense por el puente romano me trajo bonitos recuerdos. De veranos paseando con mi cámara de aquí para allá, retratando una ciudad que me encanta y a la que tengo mucho cariño. Y ver a mi izquierda el puente del milenio al abandonarla fue el mejor recuerdo que pude llevarme.
Al salir me encontré con Chema, Carmen y Cristina, peregrinos que conozco desde hace una semana y que se han ido superando con el pasar de los días. Hemos compartido ya algunas etapas y, por supuesto, hemos pasado muy buenos momentos. Pero ninguno como el de hoy.
Tras 10km andando nos detuvimos frente a una casa decorada con conchas y carteles en el pueblo de O Reguengo, "Casa César". El propio César salió a recibirnos y nos invitó a entrar en su casa.
Abrió un botella de vino, nos convidó con queso, tortilla, torrijas y licores. Nos contó que se jubiló y desde hace más de tres años se dedica a atender todos los peregrinos que pasan, a charlar con ellos y hacerlos sentir como en casa. Todo a cambio de un donativo, "la cuenta la hace el peregrino, no yo", nos decía.
Tras estar allí unas dos horas continuamos lo que fue una etapa sencilla y llevadera, pero felices por haber conocido a alguien como César.
Vamos todavía...ya falta poco.Estás re lindo en la foto, al fin te vemos. Un beso enorme mamá y papá
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