Entrar en el Sanabrés supone dejar atrás la Vía de la Plata, a gente maravillosa que sigue otro camino y volver a caminar solo.
Ahora la soledad es distinta, me siento acompañado por las experiencias vividas en estos días. Es curioso, pero el tener ya recuerdos de este camino hacen que empiece a vivirlo de otro modo, es como si llevara varios días andando.
Vuelve a ser tiempo de reflexión, de caminar solo y seguir conociendo y conociéndome. Y aunque los pies duelan por las largas etapas, cada día estoy más feliz de haber iniciado este viaje.
Un viaje que no ha hecho más que empezar.
Ánimo hijo, te mandamos un beso de tu madre, de tu hermana, de tu abuela y mío, bueno y del fredy tambien que joder.
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