Esto llega a su fin, llevo pensándolo desde que empezó el día, y digamos que se mezclan sensaciones.
Mañana haré otra etapa como la de hoy y el viernes llegaré a Santiago donde tendré que despedirme de gente que ha convertido este viaje en algo muy especial para mí. Así que no me queda más remedio que exprimir cada kilómetro que tengo por delante. Como he hecho hoy.
Pese a lo larga que era la etapa me la tomé con muchísima calma. Al principio, la compartí con otros peregrinos, pero poco a poco me distancié hasta quedarme solo.
Me detuve en cada pueblo y caminé despacio por los bosques, mirando embobado sus árboles y saboreando su silencio. No quería que la etapa terminara, estaba cansado, pero quería seguir.
El camino es extraño en ciertos aspectos, llevo dos semanas aquí pero parecen meses. Sólo pensar en ayer ya es un recuerdo lejano. Y me pasa lo mismo con mis compañeros, siento que los conozco desde hace mucho tiempo.
Pero bueno, nostalgia aparte, también quiero reencontrarme con los que en Sevilla me esperan. Y me consuela pensar que haré otros caminos y volveré a conocer a más gente. Pero a estos que hoy me acompañan, siempre los guardaré en un lugar especial de mi memoria.
¡Qué difícil es separarse y decir adiós o hasta la vista y qué bueno son los recuerdos que te acompañarán para siempre!
ResponderEliminarDisfruta de cada paso en tu último trozo del camino y llega bien a Santiago.
Recuerda, siempre nos quedará Paris!!!
Un fuerte abrazo,
Fränzi