La etapa ha sido muy amena pese a la distancia. Atravesé varios pueblos, una presa y un pequeño bosque.
Pero lo interesante de la etapa es contar la historia de Wallace y su familia.
Él es sudafricano y, tras haber estado de misionero en la India y en Zambia durante varios años, vino a España a hacer el Camino. Fue entonces cuando se dió cuenta de las necesidades que sufrimos a veces los peregrinos (falta de albergues, tiendas o fuentes) y decidió crear un lugar para prestar su ayuda.
Compró una casa derruida en Villar de Farfón y se instaló allí en tiendas de campañas con su familia.
Tras tres años de trabajo uno se encuentra un lugar maravilloso y con una familia volcada a ayudar al peregrino. Yo entré pidiendo que me vendieran un poco de pan e insistieron en que me sentara. Me dieron pan, un tomate, un té, galletas e incluso me ofrecieron que me quedara a dormir allí, todo a cambio de un donativo voluntario.
Decidí seguir hasta el final de la etapa, pero me llevé un bonito recuerdo y me fui sabiendo que todo aquel que haga el Camino Sanabrés, podrá encontrar un hogar y una familia en un pueblito recóndito de Zamora.
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