Hablo ya pasados unos días ya que las últimas dos entradas no las publico desde el camino, si no desde mi casa. ¿Por qué?, quizás preferí exprimir todo el tiempo que pude charlando con los peregrinos, compartiendo con ellos los últimos momentos y porque en parte ya era doloroso hablar en el final del camino de como todo se acababa.
La etapa de la que hoy hablo fue muy especial para mí, la compartí entera con Chema, Cristina y Carmen; como ya era costumbre a esas alturas. Y hubo de todo, lluvia, sol, bosques, carretera, cuestas, lesiones, etc. Pero lo más importante, es que fue nuestra manera de decirle adiós al camino. Un camino que nos vió mejorar con el paso de los días, nos vió hacernos fuertes y vió también cómo nos unimos formando todos una gran familia.
Al llegar al albergue nos esperaban Pedro y Román, "los riojanos", y comimos todos juntos celebrando lo que había sido la última etapa seria del camino.
Al día siguiente, haríamos todos juntos los 16km restantes hasta Santiago, el viaje tocaba su final.






