jueves, 8 de agosto de 2013

Resumen: Camino Sanabrés (403km)


Una tarde, hablando con mi madre del camino, le comenté que si nunca lo hubiera hecho, sería una persona distinta a la que soy ahora. Que esos días de reflexión en los que caminaba y conocía gente, me ayudaron a crecer. Puede que fuera el darme cuenta de ello lo que me impulsara a repetirlo. Si bien los motivos eran distintos, siempre me volvía con la mochila cargada de conclusiones y vivencias.

Cierto es que el camino no acaba en Santiago, que lo que allí experimentamos tiene su repercusión en el tiempo una vez que retomamos nuestras vidas. De ahí que me haya tomado unos días para asimilar todo lo ocurrido y escribir lo que supuso para mí hacer el Sanabrés.

A su manera este camino son muchos caminos, pero sobre todo son dos caminos. 

El primero es un camino de soledad, de reflexión y de búsqueda; que nació en Zamora aquella tarde que me despedí de mis padres; y fue a morir en un pueblito llamado Lubián, en esa mañana milagrosa en la que aparecieron de la nada doce peregrinos. 

El segundo nace en ese mismo pueblo y es un camino compartido. En las etapas me voy encontrando con distintos peregrinos; intercambiamos experiencias, reflexiones, consejos. Es un camino enriquecedor donde, con el pasar de los días, se va consolidando un grupo al que me atreví a llamar familia peregrina. 

Ambos caminos son importantes, porque de ambos aprendí.   

Cierto es que muchos me han preguntado qué se siente hacer el camino sólo, es entonces cuando viene a mi mente este segundo camino y empiezo a sentir que realmente no lo sé. Pues tuve la suerte de formar parte de una fugaz familia que el azar reunió en Lubián y que mi recuerdo se niega a separar aunque los días pasen. Personas que me cuidaron y acompañaron, que me permitieron compartir con ellos su camino y que tienen un lugar especial en mi memoria. 

A todos ellos y a los que me siguieron en este blog, les quiero dedicar esta publicación, pues entre todos me han ayudado a caminar y a llegar una vez más a Santiago.










Outeiro - Santiago de Compostela (16km)


Es complicado cerrar este capítulo, asumir que ha acabado. Pero tampoco es justo dilatarlo en el tiempo y dejarlo inconcluso; no para aquellos que compartieron conmigo este viaje, tanto en el camino como a través del blog.

Prefiero no verlo desde la nostalgia, aunque fuera una sensación que abundara aquel día. Pero tomar café todos juntos después de retirar la Compostela e intercambiar sensaciones; acompañar a Chema, Cris y Carmen a la estación, pasar la tarde con Julio y sus chicos, caminar solo por Santiago y reunirme luego con Román y Pedro, no es más que la punta de un iceberg de sensaciones que me resultan inabarcables como para contarlas aquí en un simple post. Sólo puedo decir que fue un día muy especial para mí y que me alegra haberlo podido compartir con todos ellos en distintos momentos. El resto, están en las fotos. Ellas son capaces de contar mejor que yo mis experiencias y quienes fueron los que conmigo las compartieron.

Ya de noche volví a dormir al seminario menor, al día siguiente llegaría a mi casa en Sevilla con una larga historia que contar.











lunes, 29 de julio de 2013

A Laxe - Outeiro (33,3km)

Hablo ya pasados unos días ya que las últimas dos entradas no las publico desde el camino, si no desde mi casa. ¿Por qué?, quizás preferí exprimir todo el tiempo que pude charlando con los peregrinos, compartiendo con ellos los últimos momentos y porque en parte ya era doloroso hablar en el final del camino de como todo se acababa. 
La etapa de la que hoy hablo fue muy especial para mí, la compartí entera con Chema, Cristina y Carmen; como ya era costumbre a esas alturas. Y hubo de todo, lluvia, sol, bosques, carretera, cuestas, lesiones, etc. Pero lo más importante, es que fue nuestra manera de decirle adiós al camino. Un camino que nos vió mejorar con el paso de los días, nos vió hacernos fuertes y vió también cómo nos unimos formando todos una gran familia.
Al llegar al albergue nos esperaban Pedro y Román, "los riojanos", y comimos todos juntos celebrando lo que había sido la última etapa seria del camino.
Al día siguiente, haríamos todos juntos los 16km restantes hasta Santiago, el viaje tocaba su final.







miércoles, 24 de julio de 2013

Cea - A Laxe (33'2km)

Esto llega a su fin, llevo pensándolo desde que empezó el día, y digamos que se mezclan sensaciones.
Mañana haré otra etapa como la de hoy y el viernes llegaré a Santiago donde tendré que despedirme de gente que ha convertido este viaje en algo muy especial para mí. Así que no me queda más remedio que exprimir cada kilómetro que tengo por delante. Como he hecho hoy.
Pese a lo larga que era la etapa me la tomé con muchísima calma. Al principio, la compartí con otros peregrinos, pero poco a poco me distancié hasta quedarme solo. 
Me detuve en cada pueblo y caminé despacio por los bosques, mirando embobado sus árboles y saboreando su silencio. No quería que la etapa terminara, estaba cansado, pero quería seguir.
El camino es extraño en ciertos aspectos, llevo dos semanas aquí pero parecen meses. Sólo pensar en ayer ya es un recuerdo lejano. Y me pasa lo mismo con mis compañeros, siento que los conozco desde hace mucho tiempo.
Pero bueno, nostalgia aparte, también quiero reencontrarme con los que en Sevilla me esperan. Y me consuela pensar que haré otros caminos y volveré a conocer a más gente. Pero a estos que hoy me acompañan, siempre los guardaré en un lugar especial de mi memoria.

martes, 23 de julio de 2013

Ourense - Cea (20km)

Salir de Ourense por el puente romano me trajo bonitos recuerdos. De veranos paseando con mi cámara de aquí para allá, retratando una ciudad que me encanta y a la que tengo mucho cariño. Y ver a mi izquierda el puente del milenio al abandonarla fue el mejor recuerdo que pude llevarme.
Al salir me encontré con Chema, Carmen y Cristina, peregrinos que conozco desde hace una semana y que se han ido superando con el pasar de los días. Hemos compartido ya algunas etapas y, por supuesto, hemos pasado muy buenos momentos. Pero ninguno como el de hoy.
Tras 10km andando nos detuvimos frente a una casa decorada con conchas y carteles en el pueblo de O Reguengo, "Casa César". El propio César salió a recibirnos y nos invitó a entrar en su casa.
Abrió un botella de vino, nos convidó con queso, tortilla, torrijas y licores. Nos contó que se jubiló y desde hace más de tres años se dedica a atender  todos los peregrinos que pasan, a charlar con ellos y hacerlos sentir como en casa. Todo a cambio de un donativo, "la cuenta la hace el peregrino, no yo", nos decía.
Tras estar allí unas dos horas continuamos lo que fue una etapa sencilla y llevadera, pero felices por haber conocido a alguien como César. 

lunes, 22 de julio de 2013

Xunqueira - Ourense (22'5km)

La etapa de hoy ha sido un paseo. Un descenso suave que duró práctimente hasta llegar a Ourense, el día nublado y las conversaciones con varios peregrinos, hicieron que fuera una mañana relajada. 
Llegué temprano y aproveché para almorzar con familiares que tengo aquí, fue agradable verlos tras unos años y en mitad del camino.
El resto de la tarde la pasé descansando y charlando con Julio, un peregrino que viaja con su hijo y su sobrino, cuya vida de por sí ha sido un camino de varias etapas, que ha sabido ir superando pese a las lesiones, sin dejar de caminar.
Al final de la noche fui a cenar con mi primo y volví al albergue para reencontrarme con mis compañeros.
El día acaba y toca seguir descansando. Un saludo a todos.

domingo, 21 de julio de 2013

Laza - Xunqueira (32'7km)

La etapa de hoy ha sido difícil, muy larga y agotadora.
Pero me he tomado el día para mí. Fuí el último en salir del albergue y decidí pasar la etapa de hoy sólo, sin encontrarme a nadie. 
Después de unos días compartiendo momentos con todos los peregrinos, necesitaba volver a esa soledad y esa paz que vine buscando. 
Pero esta vez es distinto, es una soledad elegida, un aparte que me tomo a raíz de una necesidad. Lo que siempre les cuento; pensar, caminar y, en parte, sufrir. De esto último ha habido bastante hoy.
No sólo la etapa esta ha sido dura, además han estado las tres anteriores de montaña y hoy he acabado ya sin fuerzas. 
Tras empezar con 5km en llano a 500m, los 5 siguientes fueron subida hasta los 900m, siendo el mayor desnivel de toda la Vía de la Plata. Luego interminables rectas entre campos, tramos de carretera y una última subida con su correspondiente descenso. Pero estoy aquí, y eso es lo que importa.
Y estoy bien, un poco triste porque hoy me he despedido de un peregrino búlgaro con el que llevo coincidiendo desde que empecé, y que ha decidido acortar la etapa e ir a un ritmo menor. Es un hombre de 61 años que viene caminando desde Sevilla y que tiene las rodillas operadas, otro ejemplo de que el que quiere puede hacer el camino.
Mañana me espera una etapa tranquila de pocos kilómetros a Ourense con la que espero recuperarme un poco y llegar pronto para disfrutar de la ciudad. Va a ser raro volver a ver un semáforo casi 300km después.
Un saludo a todos y gracias por seguirme y dejarme comentarios de ánimo, me ayudan más de lo que creen.