Es complicado cerrar este capítulo, asumir que ha acabado. Pero tampoco es justo dilatarlo en el tiempo y dejarlo inconcluso; no para aquellos que compartieron conmigo este viaje, tanto en el camino como a través del blog.
Prefiero no verlo desde la nostalgia, aunque fuera una sensación que abundara aquel día. Pero tomar café todos juntos después de retirar la Compostela e intercambiar sensaciones; acompañar a Chema, Cris y Carmen a la estación, pasar la tarde con Julio y sus chicos, caminar solo por Santiago y reunirme luego con Román y Pedro, no es más que la punta de un iceberg de sensaciones que me resultan inabarcables como para contarlas aquí en un simple post. Sólo puedo decir que fue un día muy especial para mí y que me alegra haberlo podido compartir con todos ellos en distintos momentos. El resto, están en las fotos. Ellas son capaces de contar mejor que yo mis experiencias y quienes fueron los que conmigo las compartieron.
Ya de noche volví a dormir al seminario menor, al día siguiente llegaría a mi casa en Sevilla con una larga historia que contar.









Cierto es que las fotos hablan por si mismas pero tus comentarios enriquecen doblemente las experiencias de quienes tuvimos la suerte de compartir este camino contigo. Mil gracias!!
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