Ayer estuve mejor del tobillo y pudimos terminar los 31km y entrar en las murallas de Lugo. Hacía tiempo que no veíamos una ciudad tan grande, después de caminos entre árboles, vacas, perros y pollos, se hizo extraño ver tantos coches, semáforos, negocios y, sobre todo, tanta gente.
De la etapa destacar que notamos la falta de sueño del día anterior, pero que no impidió que mejoraramos un poco nuestro ritmo. Poco a poco me recupero y no puedo más que dar las gracias a todos los que me ayudaron y apoyaron. Un saludo a todos.
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