Como muchos de vosotros sabréis, los pies son el dolor de cabeza de más de un peregrino: ampollas, torceduras, rozaduras y dolor muscular y articular, son problemas bastante comunes a los que hay que enfrentarse. Hoy vamos a hablar de las ampollas, de cómo curarlas y, sobre todo, cómo prevenirlas. Porque, así como el camino supone un esfuerzo diario, nuestro cuerpo necesita que su cuidado también lo sea.
Es raro que alguien que haya hecho el camino no se volviera con algún recuerdo de este tipo en su pie. Pueden producirse debido a una constante fricción con el interior de la bota o bien con la costura del calcetín y ayudan a reparar el daño producido en la piel. Normalmente no tienen tratamiento ya que se curan por sí solas, pero como en el camino el tiempo es oro los consejos para prevenirlas o curarlas son los siguientes:
Prevención
Prevención
- Usar dos pares de calcetines, unos finos y otros gruesos por encima. Esto disminuye el roce del pie con la bota, además de mejorar la absorción del sudor. Es conveniente que sean sin costuras.
- Si vemos indicios de producirse alguna ampolla, debemos limpiar y secar la zona. Nunca debe mojarse ya que reblandecería la piel y esto acelerará el proceso. Luego nos aplicamos un apósito líquido, este al secarse creará una película (como si de una segunda piel se tratara).
Cura
- Podemos atravesar la ampolla con una aguja y un hilo empapado en Betadine (esto se puede comprar en cualquier farmacia). Se deja el hilo atravesado en la ampolla para que drene el líquido. Una vez vacía retiramos el hilo que a su paso rellenará la ampolla con Betadine, este secará la zona sensible y ayudará a regenerar la piel nueva.
- En caso de que no seamos partidarios de reventarlas, podemos también aplicar vaselina sobre la ampolla (esto también nos sirve como prevención) para evitar rozamiento y así esperar a que se reduzca. Esto se debe a que el proceso de regeneración de la piel puede tardar algunos días y corremos el riesgo de que se agrave, de ahí que muchos prefieran curarlas sin tener que reventarlas.
- Si vemos indicios de producirse alguna ampolla, debemos limpiar y secar la zona. Nunca debe mojarse ya que reblandecería la piel y esto acelerará el proceso. Luego nos aplicamos un apósito líquido, este al secarse creará una película (como si de una segunda piel se tratara).
Cura
- Podemos atravesar la ampolla con una aguja y un hilo empapado en Betadine (esto se puede comprar en cualquier farmacia). Se deja el hilo atravesado en la ampolla para que drene el líquido. Una vez vacía retiramos el hilo que a su paso rellenará la ampolla con Betadine, este secará la zona sensible y ayudará a regenerar la piel nueva.
- En caso de que no seamos partidarios de reventarlas, podemos también aplicar vaselina sobre la ampolla (esto también nos sirve como prevención) para evitar rozamiento y así esperar a que se reduzca. Esto se debe a que el proceso de regeneración de la piel puede tardar algunos días y corremos el riesgo de que se agrave, de ahí que muchos prefieran curarlas sin tener que reventarlas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario