domingo, 20 de agosto de 2017

Camino del Salvador. Resumen.

El Salvador ha sido un camino que subestimé. Bien porque eran pocos días, bien porque no ví cotas muy altas en montaña salvo en una etapa. El caso es que me pasó factura. Es cierto que físicamente creo que sí lo preparé muy bien, pero me desentendí mucho de mis pies. Lo inicié teniendo ya molestias, utilicé botas nuevas, decidí llevar poco material para cuidármelos y todo se tradujo en lo que ya he contado.

La verdad es que ya han pasado un par de días y llegué a la conclusión de que lo terminé más por estrategia que por capacidad. Si hubiera durado unos días más, quizás no lo podría haber acabado. Se trata de un camino que, pese a lo corto que es, no da tregua. Todas sus etapas pasan por montañas, teniendo que hacer varios kilómetros de cuestas y descensos cada día.

Por otro lado, creo que me ha ayudado a llegar a una conclusión importante: no todos los caminos deben llegar a Santiago. Es algo que pienso desde que hice el primer camino, pero que no había puesto en práctica. Ahora me planteo otros caminos (incluyendo también los que sí van a Santiago) y tengo un horizonte mucho más amplio.

He tenido la suerte de compartir estos días con personas estupendas que me han aportado mucho y me han ayudado a caminar. Como todos los que me han leído y animado cada día, gracias por caminar conmigo. Hasta el próximo camino.

jueves, 17 de agosto de 2017

Etapa 5: Pola de Lena - Oviedo (32,5 km)

Sí, llegué por fin a Oviedo. Tras cinco días bastante duros, aquí estoy.

Hoy me di cuenta que si quería poder hacer bien esta etapa, no podía hacerlo con las botas. Tenía demasiadas heridas en cada pie como para afrontar tantos kilómetros. Entonces decidí hacer una cosa que tenía prevista antes de venir al camino, usar unas sandalias. Tras ver en el Sanabrés a una peregrina que pudo superar varias etapas con este calzado, me decidí a probar suerte. La verdad es que el día no ha podido ir mejor. No he tenido ninguna molestia pero, eso si, lo que uno no lleva puesto, lo lleva en la mochila y esos casi dos kilos extras que pesan mis botas los he notado. Pero como dije ayer, era la última etapa y que aparecieran dolores nuevos era lo de menos.

Algo muy especial de esta etapa ha sido que me he encontrado con Carlo, un peregrino italiano que nos acompaña desde el principio. Hoy había decidido quedarse en Mieres y acortar la etapa, pero cuando llegamos allí lo convencí de que era muy poco y que el esfuerzo merecía la pena, ya que íbamos a llegar todos juntos a Oviedo. De ahí que hoy comparta una foto suya junto a un cartel de carretera diciendo: "arrivederci Miere".

Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es que faltando apenas 3 o 4 km para llegae a Oviedo, seguíamos viendo los mismos paisajes de montaña, los mismos senderos de piedras, los mismos campos y, como no, las mismas cuestas.

Ahora me voy a festejar con el resto de peregrinos y mañana, como es habitual, publicaré el resumen de este camino.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Etapa 4: Pajares - Pola de Lena (24 km)

La etapa de hoy ha tenido un comienzo bastante curioso. En cuanto he entrado en el primer pueblo, me he encontrado con un perro. Se levantó, lo acaricié un poco y le hice un par de fotos. Seguí andando y el perro me adelantó; empezó a guiarme por las calles del pueblo siguiendo exactamente el recorrido que marcaban las flechas, así hasta la salida del pueblo.

Otra curiosidad de esta etapa, que ya había ocurrido con menor frecuencia, es que este camino transcurre muchas veces por fincas o huertos de vecinos de los pueblos. Esto hace que uno tenga que ir abriendo y cerrando cancelas en algunos puntos de la etapa, pero hoy habremos pasado por unas seis o siete.

En cuanto al aspecto físico, tengo algunas heridas en ambos pies, pero ya de poco importa. Mañana haré los 34 km que me faltan para Oviedo y habré acabado, lo importante era terminar la etapa de hoy estando más o menos entero y, por suerte, así ha sido.

martes, 15 de agosto de 2017

Etapa 3: Poladura de Tercia - Pajares (15 km)

Hoy he hecho una de las etapas más bonitas de mi vida. Quizás ha ayudado mucho el hecho de que ha habido neblina incluso hasta el mediodía. 15 km de montaña, cruzando de León a Asturias, atravesando caminos estrechos, bosques... en fin, las fotos, como siempre, hablan por si mismas.

Además, me encuentro mucho más recuperado y me veo con fuerzas para afrontar los 26 km de mañana.

También he tenido la suerte de que muchos peregrinos han acortado esta etapa, por lo que no me ha pesado el hecho de cambiar de planes.

La verdad es que la etapa de hoy me ha hecho recuperar un poco más la ilusión y me ha permitido disfrutar del todo del camino. Ahora es cuando lo pienso y digo, lástima que sólo queden dos días.

lunes, 14 de agosto de 2017

Etapa 2: La Robla - Poladura de la Tercia (23 km)

La etapa de hoy ha sido más difícil de lo que esperaba. Persisten mis problemas en los pies y he tenido que recorrer gran parte del camino a un ritmo muy lento.

Esto ha provocado que decidiera acortar la etapa de mañana y hacer sólo 15 km, con el fin de descansar y recuperarme.

Aparte de esto, ha sido una etapa preciosa, dejaré como siempre que las fotos las describan mejor que yo.

Llegar al albergue, compartir risas con otros peregrinos, es el mejor de los bálsamos.

domingo, 13 de agosto de 2017

Etapa 1: León - La Robla (26 km)

Reencontrarme con el camino es una mezcla de sensaciones. Nunca había dejado pasar tanto tiempo entre un camino y otro desde que hiciera el Francés allá por 2009. Supongo que en estos cuatro años que pasaron desde que terminara el Sanabrés, muchos aspectos de mi vida cambiaron.

Ahora, movido por la necesidad, echo a andar solo por un camino que, aunque breve, espero vivirlo con la misma intensidad que los anteriores.

Este reencuentro que ha supuesto la primer etapa, tengo que reconocer que ha sido duro. Me ha dolido bastante el pie izquierdo y me ha resultado muy difícil concluir los últimos 10 km. Pero lo importante es que ya estoy aquí, caminando y empezando a conocer a otros peregrinos con los que ya brotan los primeros momentos de convivencia, que bien me recuerdan al Sanabrés.

Sobre esto, quiero aprovechar para dedicar esta etapa a Chema, Carmen y Cristina. Tres personas maravillosas que conocí en el último camino y con las que tengo la suerte de seguir manteniendo el contacto y el cariño de entonces. He de confesar que, en parte, el miedo de no volver a conocer a gente como vosotros, retrasó mi vuelta al camino. Aunque cuatro años después vuelvo a caminar solo, los llevo conmigo.